Una Historia Real: Testimonio de un Cáncer de Colon

por | Historia Real

Este artículo trata de una historia real de una mujer que contactó conmigo pidiéndome ayuda en su proceso oncológico. Por respeto a su decisión y mi manera de ser, mantendremos el anonimato.

Seguramente habrá partes de este artículo con las que te sentirás identificada.

Introducción

Mujer de 42 años con 4 hijas, separada y azafata de vuelo con un diagnóstico de cáncer de colon.

 

¿Cuál fue tu primera Preocupación?

Mi primera preocupación inmediata estaba clarísima. Como le decía a mi madre, hermana e hijas, lo que me inquietaba más era mi enfermedad seguido de la pérdida del cabello y el hecho de aceptar mi cambio de imagen por los tratamientos a los que me tocaba someter.

Llegó un día que le puse valor y se lo expliqué a mi madre y hermana. Fue un shock brutal. Ahora creo que mi madre y hermana hubieran estado más preparadas para recibir el notición si les hubiese informado previamente de lo que me estaba ocurriendo. Pero ellas fueron fuertes y tras el susto inicial me hicieron el día más llevadero con su «nena», podremos con ese inquilino fastidioso de 2,5 cm, que, además, como bien ha dicho el cirujano, no te va a matar, sólo a fastidiar unos meses. Eso para mí fue los más duro, comunicarlo a mis hijas.

 

¿Cómo era tu día a día antes del Diagnóstico?

Vivo en la Coruña, me gusta levantarme temprano y hoy me toca viajar.  Cojo el tren a las 6h de la mañana que me llevará hasta al aeropuerto donde cojo el avión de vuelo transatlántico con destino a la Republica Dominicana. Estaré 3 días fuera de casa.

Al viajar tanto, necesito que mi logística familiar esté bien organizada sino sería un caos para mis hijas y para el funcionamiento familiar. Es por eso que tengo una persona que me ayuda en casa y cuando viajo la contrato durante más horas para que pueda recoger a mis hijas del colegio y ocuparse de ellas.

Un día normal para mi seria el siguiente: levantarme para llevar a mis hijas al colegio, después ir al gimnasio (me encanta el aquagym, la piscina pero sobre todo la sauna), y al salir como nueva aprovecho para hacer recados o gestiones personales. Mis hijas se quedan a comer en el colegio por lo tanto tengo más libertad y más horas para mí.

Me organizo mi comida natural, soy vegetariana y me gusta comer bien. Después de comer miro un  poco la televisión y hecho una cabezadita corta. A las 17h ya estoy en la puerta del colegio lista para recoger a mis hijas y las llevo a sus actividades extraescolares que son patinaje artístico e instrumento musical. Después vamos para casa, hacen los deberes mientras yo preparo la cena. Finalmente, cenamos todas juntas y compartimos nuestras experiencias del día. Para mi, el mejor momento del día, cuando nos sentamos y hablamos y nos reímos.

 

¿Cuáles son tus mayores Frustraciones en este proceso?

No poder llevar mi actividad profesional igual que antes de la enfermedad. Me siento muy cansada y esto dificulta mi actividad como madre. Necesito que me ayuden. Suerte tengo de mi madre y hermana que siempre están a mi lado para ayudarme. También, el deseo sexual ha cambiado.

 

¿Cuándo decidiste Acudir a un Profesional?

Me acuerdo perfectamente del momento. Era un miércoles 8 de noviembre cuando de repente el pelo se me cayó a las 3 semanas justas del primer ciclo de quimioterapia. Me horrorizaba pensar que me podía quedar sin mi melena rubia.

Fue entonces cuando decidí buscar un profesional para que me ayudara, asesorara y acompañara durante mi proceso oncológico.

Me habían hablado muy bien del método Oncoach de Àngels Llimargas y decidí contactar con ella.

Quedamos y la verdad que fue muy agradable hablar con ella sobre un tema tan delicado como es el cancer. Me acuerdo que me puse a llorar como una loca, necesitaba desahogarme y con Àngels todo fue muy fluido. Una vez le conté mi historia, nos pusimos manos a la obra y empezamos con los servicios que me ofrecía.

Uno de ellos, eran los accesorios para el cabello. Àngels me enseñó pelucas y gorros que había escogido para mí y realmente encontramos el modelo con el que me sentí más a gusto y fue un éxito rotundo. Emocionalmente, me animó mucho y la gente me decía que estaba deslumbrante y que no se notaba nada que llevaba una peluca.

 

Las cejas y pestañas siguen en su lugar muy apañadas y, de momento, tengo una pestaña algo negra por la raíz, pero me ha dicho la oncóloga que es probable que no me caigan, y así ha sido.

Dado que la quimio y la radio la piel sufre de unos trastornos importantes, Àngels me hizo unos tratamientos faciales con cosmética totalmente personalizada y específica con el que aprendí a cuidarme la piel.

Aprendí también algunos trucos de maquillaje para realzar la mirada con trucos en las cejas y pestañas.

 

 

 

¿Cómo es tu día a día ahora con tu nueva imagen?

Mi día a día ha cambiado por completo. Gracias al asesoramiento Oncoach, me siento bien conmigo misma y me encanta mi nueva imagen. Además, Àngels me enseñó unas pautas para mi cuidado diario de imagen.

Me continúo levantando temprano y lo primero que hago es estar por mí, voy a la ducha, me cuido y trato la piel, me pongo la peluca o gorro o turbante en función de lo que me venga más a gusto por los sitios que he de ir, me maquillo muy discretamente y soy una mujer nueva, motivada y con ganas de comerse el mundo. El resto del día continuo con mis obligaciones de madre, hija y mujer trabajadora (que no es poco!).

Por la tarde al llegar a casa, me quito la peluca, la cepillo, la cuido poniéndola en una cabeza de poliespán para que no se estropee ni coja mala forma  y así la tengo preparada y en perfecto estado para el siguiente día. Me tomo mi tiempo para mimarme y cuidarme. Hago mis rituales de belleza y para estar por casa me pongo una malla protectora para verme más favorecida o si mi estado de ánimo es alto voy sin nada en la cabeza.

Debo dar gracias a mi familia y mis hijas por facilitarme una buena situación emocional y de acompañamiento. Muchas gracias a todos por quererme!

Gratitud

El cáncer es como una ‘llamada de atención’. Te das cuenta de la importancia de disfrutar las cosas pequeñas de la vida. Vas a lugares donde nunca has estado. Terminas proyectos que habías empezado y los dejas de lado. Pasas más tiempo con los amigos y la familia. Puede ser difícil al principio, pero también hay alegría en tu vida con el cáncer, hay cosas tan sencillas como tomar una buena taza de café o hablar con un amigo y encima que te haga sonreír.

Mi gran sueño es que todo salga bien y pueda otra vez volver a la normalidad de mi vida anterior, trabajando, amando y cuidando de mis hijas y quiero verlas crecer.

Quiero agradecer a Àngels y a a todo el equipo ONCOACH que con su trato cariñoso y cercano hicieron de mí, una nueva mujer. Ha sido un proceso duro pero nunca perdí ni mi feminidad ni mi autoestima.

Eternamente agradecida, ¡muchas gracias Àngels!

Si te encuentras en una situación similar, no dudes en contactar conmigo para asesorarte sin ningún tipo de compromiso.

Recuerda, no dejes que el cáncer te haga perder tu encanto personal. Conseguiremos proyectar lo mejor de tí.

 

 

Àngels Llimargas | ONCOACH